Croacia · Costa Dálmata

Dubrovnik & Plat

La piedra dorada y el azul del Adriático

La Perla del Adriático y el refugio de Plat

Murallas colosales sobre un mar de zafiro

Ninguna descripción hace justicia a la primera visión de Dubrovnik desde la carretera de la costa. Sus murallas de piedra caliza, erigidas durante siglos como un escudo inexpugnable, contienen un laberinto de tejados rojizos, iglesias barrocas y calles de mármol pulido que brillan con la luz del atardecer. Entrar por la Puerta de Pile es cruzar el umbral del tiempo para recorrer la República de Ragusa, pasear por el legendario Stradun, refrescarse en la Gran Fuente de Onofrio y maravillarse en el Palacio del Rector y el Palacio Sponza.

Pero el alma de Dubrovnik se comprende del todo al subir a sus Murallas Gradske zidine. Recorrer sus dos kilómetros de adarves altos ofrece vistas colosales de los tejados, la cúpula de la Catedral y el imponente Fuerte Lovrijenac (San Lorenzo) alzado sobre su acantilado. Más abajo, las aguas turquesas del Puerto Viejo albergan barcas tradicionales y veleros, mientras los atrevidos bañistas saltan desde las rocas exteriores en el icónico Buža Bar.

Al final del día, el refugio nos espera a pocos kilómetros, en Villas Plat (Mlini). Un paraíso tranquilo de calas de guijarros, piscinas infinitas y acantilados donde los pinos susurran con la brisa. Allí, los marcos decorativos de madera azul y las bicicletas vintage enmarcan puestas de sol mágicas sobre la bahía y la isla de Lokrum, poniendo un broche de oro y paz a cada jornada.

Estas 184 imágenes son una crónica de esa luz, esa piedra y ese mar de zafiro.